Hace dos días releí un pedazo de 1984, y me quedé rumiando una idea. Es cuando el protagonista comienza a describir su trabajo en el ministerio de la verdad; habla de las que llama no personas. "refs nopersonas". "Vaporizadas". Que nunca existieron.
Lo asocié con el desalojo de los taxistas de hace unos días, que en la imagen publicada terminaron agradeciendo a Fidel por todo. Las intimidaciones, torturas, desapariciones que no salen a la luz, nunca existieron. Las que sí, se olvidan al mes de ocurridas. Los migrantes que mueren (por accidente, asesinados, ahogados) en el desierto, en la selva, en el mar (tanto en el Caribe como en el Mediterráneo, el tratamiento usual a los polizones es la clásica tabla del Capitán Garfio, para evitar problemas con Migración), incontables, irrastreables, todos ellos no existieron. Los luchadores sociales que matan cada semana (añado prudentemente los que no llego a enterarme, que son muchos), en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Ciudad Juárez, Tamaulipas, Veracruz, simplemente no existieron. Sombras, en todo caso. Es alucinante ver cómo las vidas desfilan así hacia la nada. Este país me da tanta tristeza, tanta, por momentos.
¿Cómo se puede ser inexistente? Es una absoluta contradicción de términos. Alegoría pura. Y sin embargo...
Uno se obnubila. ¿Qué hacer ante estos casos? Justo ahora que están planeando la "revocación de mandato", más que justa y más que necesaria, el miedo se agolpa en cada mente y cada cuerpo. ¿Y si el que sigue soy yo?, se escucha decir. ¿Qué hacer frente a la detención, la tortura? Por más arbitraria que fuera, serían meses enteros en apelaciones frente a todos los organismos. Si uno muere, lo más que haría el gobierno sería una compensación a los deudos, después de la insistente recomendación externa (de la CIDH, por decir algo) y años de aplazamiento. ¿Qué hacer?
¿Qué?
Hay un italiano, Alessandro Dal Lago, que habla de los migrantes como no-personas, en un sentido un poco más legal: sin derechos civiles ni políticos, sin acceso viable a derechos humanos. Legalmente inexistentes.
ResponderEliminarRecuerdo igual una entrevista con el ex de Derechos Humanos, Soberanes, en que hablaba de los indocumentados como completamente ausentes de derechos: personas que son explotadas al máximo sin derecho de réplica, pareciendo que el sistema está específicamente hecho para crear situaciones así.
¿A quién más recuerdo?
Y como siempre, viene Pedro Miguel (en navegaciones) y me lo recuerda: lo que nos salva de la desesperanza es ser parte del cambio, unirse a toda esa gente que no se queda con los brazos cruzados. ¡A trabajar! ¡Pero ya!
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