¿Por qué será que nos complicamos tanto la vida? La vida es simple, decía la mujer: es y ya. Y uno está que busque y rebusque un sentido trascendental, o tres patas a la mesa, alguna oscura razón de por qué uno estuvo tantos años en una relación atormentada, si bastaba con decir ¡basta!
Y aquí estamos, buscando laberintos en la plaza central. Una bronca, y "yofo-zafa-fofo". Nadie fue, nadie vio nada, así estaba cuando yo llegué. ¿Y por qué esas ganas enfermas de meterse en ellas para fregar nomás?
La vida es simple, simple como decir no, que no, jamás; simple como decir sí, por lo que dure, sí. Simple como estar al día, y disfrutar la vida. Simple una sonrisa, una lágrima, un te quiero, una rabia intensa y un tarareo de canciones a medio componer. Simple como alguien simple que no piensa más que en vivir.
Por algo ya está dicho, la sabiduría más grande se parece demasiado a la imbecilidad; aunque también la complejidad/complicación de alguien inteligente puede llegar a hacer cada estupidez...
miércoles, 13 de mayo de 2009
jueves, 23 de abril de 2009
Los golpes de la vida... a uno le llegan de pronto, sin saber cómo llegaron ni por qué, sin que tengan pies ni cabeza, pero allí están: hacen ver que la vida es corta, que hay un mundo entero afuera de mí (y, muchas veces, del que no soy parte), y que las idioteces que comete uno (más frecuentemente de lo que quisiera aceptar) tienen consecuencias. Duelen, marean, provocan moretones y revoltijo tripas. Todo eso y más. Nos mueven el tapete, y caemos de bruces. Es probable que no podamos ver nada bien después de eso... pero el zarandeo bien que nos puede poner en nuestro lugar.
Me acaba de ocurrir uno. No estoy seguro de cómo salir de éste, ni del grado de consecuencias que vayan a acarrear. Por lo pronto estoy mareado, hastiado, y con ganas de poner la cabeza en cualquier lugar menos en donde está. Me quedó claro que no soy el dueño de mi vida. ¿Quién lo es al cien por ciento? A decir verdad, tenemos que vivir de algo; y luego están los compromisos sociales, y la familia (quienes tengan la dicha de tenerla), y todo el mundo influye en cada detalle que se sale de una norma que nadie sabe quién inventó.
Todo está preestablecido: vestimos lo que tengamos enfrente (tiene más variedad quien tiene más dinero, pero al final sólo podemos escoger), los peinados están preestablecidos, los usos del tiempo libre están preestablecidos, las corrientes culturales están encajonadas, todo está ya dicho. Bueno, no me hagan caso; aunque tenga algo de razón, son palabras dolidas de alguien ofuscado, buscando algo que sea realmente suyo, hecho de la nada social y debido únicamente a su soberana voluntad. Ta weno...
viernes, 3 de abril de 2009
Mis palabras se perdieron hace tiempo. Volví un día a mi casa, y ya no estaban. Se llevaron mi viola, mi ropa y mis zapatos. Se llevaron todo, y me dejaron todo lo demás. Hoy las están leyendo mis fantasmas y algún ¿Por qué se las llevaron? Las quería como si fueran mi parte más oscura, pero al parecer no: se fueron y yo sigo aquí. “Soltamos las palabras susurros al viento”. Ahora vuelan por el mundo, en las manos de un ratero. Demasiado apego, demasiado mundo material. Después de eso, sentí la liberación de quien no tiene algo que le retenga atrás, me sentí terriblemente libre. Y solo. Sin nada ya en la casa, tuve que aprender a convivir conmigo. Tampoco me daban muchas ganas de regresar. Ahora mis palabras vuelan del brazo de mi liberador. De vez en cuando las extraño. Espero que no vuelvan por acá…
martes, 31 de marzo de 2009
se buscan
Se buscan cazadores de dragones
Matadores de tiranos
Tejedores de ilusiones
Soñadores de otros tiempos, de otros mundos
Fumadores de promesas
Mapas nuevos de utopías
Vividores de poesías bellas
Que disipen los fantasmas que corrompen nuestras almas
Y oscurecen los caminos que no existen
Con los miedos que aún existen
Y se erigen imponentes, infranqueables, como muros invencibles
Vuelven impensable que otros mundos quepan en un mismo mundo
Y confrontar los miedos y prejuicios que amedrentan nuestra alma encarcelada
Y superar nuestros desiertos y fronteras, y dejar nuestras trincheras
Encontrarnos muy adentro, en los rincones que aún siguen vivos
Y descubrir, y despertar, abrir de pronto perezosos corazones
Luchar siempre contra todo y contra mí
Luchar siempre contra nadie en sí…
Matadores de tiranos
Tejedores de ilusiones
Soñadores de otros tiempos, de otros mundos
Fumadores de promesas
Mapas nuevos de utopías
Vividores de poesías bellas
Que disipen los fantasmas que corrompen nuestras almas
Y oscurecen los caminos que no existen
Con los miedos que aún existen
Y se erigen imponentes, infranqueables, como muros invencibles
Vuelven impensable que otros mundos quepan en un mismo mundo
Y confrontar los miedos y prejuicios que amedrentan nuestra alma encarcelada
Y superar nuestros desiertos y fronteras, y dejar nuestras trincheras
Encontrarnos muy adentro, en los rincones que aún siguen vivos
Y descubrir, y despertar, abrir de pronto perezosos corazones
Luchar siempre contra todo y contra mí
Luchar siempre contra nadie en sí…
bienvenida
En el momento en el que intento probar algo, siempre me hago bolas. Me sale mal, no lo puedo evitar. No me sabe bien, me seca la boca, y siento que estoy siendo recontrafalso (¿Se han dado cuenta de qué falso se escucha alguien que dice que es honesto?). Así que esto no es para probar nada. No quiero decir que soy guapo y listo y tengo un corazón de pollo, que no lo soy o no lo sé (que no puedo decir que no me importa…)
Es más bien como un pensadero, en donde suelto las ideas que tal vez algún día retome y haga madurar. O tal vez sean chilaquiles con pollo, o una comida de sobras el fin de semana: De mole, de chile y de manteca. ¡Eso! Primero, la entrada. Apantallante, de sabor suave, algo que diga que lo mejor está por venir. Luego la sopa, tal vez alguna que otra idea y mis cabos sueltos. Luego el plato fuerte, en donde saco todo lo bueno de la alacena, los poemas, las densidades, los ex-secretos, las confesiones. El postre no lo he pensado… ¡la música! Una sobadita al alma. Así que bienvenidos, catadores de tiempo libre. Les aseguro que ninguno de nosotros puede saber lo que aquí nos espera…
Es más bien como un pensadero, en donde suelto las ideas que tal vez algún día retome y haga madurar. O tal vez sean chilaquiles con pollo, o una comida de sobras el fin de semana: De mole, de chile y de manteca. ¡Eso! Primero, la entrada. Apantallante, de sabor suave, algo que diga que lo mejor está por venir. Luego la sopa, tal vez alguna que otra idea y mis cabos sueltos. Luego el plato fuerte, en donde saco todo lo bueno de la alacena, los poemas, las densidades, los ex-secretos, las confesiones. El postre no lo he pensado… ¡la música! Una sobadita al alma. Así que bienvenidos, catadores de tiempo libre. Les aseguro que ninguno de nosotros puede saber lo que aquí nos espera…
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