viernes, 3 de abril de 2009
Mis palabras se perdieron hace tiempo. Volví un día a mi casa, y ya no estaban. Se llevaron mi viola, mi ropa y mis zapatos. Se llevaron todo, y me dejaron todo lo demás. Hoy las están leyendo mis fantasmas y algún ¿Por qué se las llevaron? Las quería como si fueran mi parte más oscura, pero al parecer no: se fueron y yo sigo aquí. “Soltamos las palabras susurros al viento”. Ahora vuelan por el mundo, en las manos de un ratero. Demasiado apego, demasiado mundo material. Después de eso, sentí la liberación de quien no tiene algo que le retenga atrás, me sentí terriblemente libre. Y solo. Sin nada ya en la casa, tuve que aprender a convivir conmigo. Tampoco me daban muchas ganas de regresar. Ahora mis palabras vuelan del brazo de mi liberador. De vez en cuando las extraño. Espero que no vuelvan por acá…
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