martes, 11 de agosto de 2009

Héroes e inconformes

En cierta forma, a veces me da por ser sistemáticamente inconforme, y no estoy a gusto con nada. Ahora todo está mal, el país de cabeza, el gobierno en foxilandia, el instituto en su burbuja, y yo que no salgo de mi vaso de agua. Antes, que una relación tormentosa, intensa, explosiva, y no había nada más. Que estoy chamaco, que no tuve una buena infancia, que lo que es no es lo que debería, que hay que trabajar y que mi vida bien gracias. Tristemente para mí, esos libros de autoayuda que me rehuso a leer seguramente tienen razón: lo que me queda es el ahora, a quien tengo más cerca es a mí. ¿O no es eso lo que dicen? No importa mucho, el caso es el mismo.

Canciones y temas urgentes, un país se desmorona y mi vida no me alcanza. ¿Cómo conciliarme conmigo y con el mundo? ¿Cómo no descubrir siempre que lo quiero cambiar porque no me gusta? ¿Cómo disfrutarlo todo, y compartir, y transformar, y estar en paz?

El mundo no necesita ya más héroes que nos carguen en su espalda para caminar. El mundo no necesita alguien que sufra en esta vida por todas las desgracias. No hacen falta mártires, no hacen falta soldados, no hacen falta profetas tocados por la mano de Dios que nos señalen el camino. El mundo necesita niños que vuelen papalotes, necesita señores que saluden en la calle, gente que disfrute de la vida y que la sepa compartir. Gente sencilla, gente activa, gente que se alegre y baile y cante con gozo a la vida.

El mundo necesita, y también yo. No agobiarme por la vida tan injusta, en todas partes donde observo. No querer salvar personas, aunque tampoco abandonarlas. Quemar ese chip sufriente y protector, que trata a las personas como niños, y a los niños como dependientes de todo. Si no, ¿qué es lo que le entrego al mundo, sino la misma mierda que me trago día a día a día?...

1 comentario:

  1. Tu abuelo Pipa definió tu sentir en una frase muy pero muy sencilla, que además, la pregonaba a la menor provocación, así es que yo, desde pequeña, me la sé de arriba a abajo y sirve, es como un conjuro contra el pesimismo y como un té contra el optimimso: la vida es un moco embarrado en la pared. Aclarado en panorama es sólo ver si te sacas el moco antes de untarlo, si lo untas en qué pared, y el cada cuándo decides que es hora de sacarte el moco. Atentamente, el dedo que saca al moco.

    ResponderEliminar