Antes escribía por compulsión: un desfogue de miedos y manías que me mantenían alejado del mundo, lo que fuera que eso signifique. Ahora, el tiempo pareciera pasar con una liviandad que me atormenta: pasa la vida, se acerca la muerte, y la enfrento con nada. Un par de páginas. Y la anestesia ante el vértigo la encuentro por doquier: internet, la fiesta, el sexo, alcanzar a pagar la renta. Sobre todo esto último. Escribir por vértigo ya no me mantiene en vilo, la compulsión ha perdido su razón de ser. Y como resultado la escritura me cuestiona, y es cuestionada por mí. Me pregunto:
domingo, 3 de mayo de 2015
Siete puntos sobre la inutilidad de la escritura
Antes escribía por compulsión: un desfogue de miedos y manías que me mantenían alejado del mundo, lo que fuera que eso signifique. Ahora, el tiempo pareciera pasar con una liviandad que me atormenta: pasa la vida, se acerca la muerte, y la enfrento con nada. Un par de páginas. Y la anestesia ante el vértigo la encuentro por doquier: internet, la fiesta, el sexo, alcanzar a pagar la renta. Sobre todo esto último. Escribir por vértigo ya no me mantiene en vilo, la compulsión ha perdido su razón de ser. Y como resultado la escritura me cuestiona, y es cuestionada por mí. Me pregunto:
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